El Gobierno endurece el discurso sobre la inmigración asediado por la crisis de Ceuta
elDiario.es · hace 1 días
Con los servicios de atención de la ciudad aún desbordados y el señalamiento de varios socios europeos, varios ministros del PSOE elevan el tono y prometen expulsar a todas las personas que entren irregularmente, algo que impide la leyQué dice la ley sobre las entradas irregulares a España y por qué no se puede devolver a “todos” quienes llegan
Devoluciones para que no quede en España ni una sola de las personas que cruzaron la frontera de Ceuta entre el 30 y 31 de julio. Ni siquiera los niños. Ese es el mensaje lanzado por varios ministros del Gobierno esta última semana, en un evidente endurecimiento del tono contra la inmigración irregular tras la crisis fronteriza que mantiene bloqueada la ciudad autónoma. Y también tras la inédita presión de sus socios europeos.
El Ejecutivo, en la diana de la derecha y la ultraderecha nacional e internacional por su política migratoria y la regularización, intenta trasladar ahora un mensaje de firmeza tras el inédito colapso de Ceuta, cuyas escenas se han convertido en una oportunidad perfecta para la ola antinmigración que recorre Europa y buena parte del mundo.
Decenas de miles de personas cruzando la frontera sin control durante las primeras horas de la crisis, y cientos de migrantes durmiendo en las calles en condiciones de insalubridad los días posteriores, son ya imágenes virales que alimentan los mensajes xenófobos y conforman un caldo de cultivo propicio para la política del odio. Una espiral que el Gobierno, asediado por el reproche de la UE, por la ofensiva de la oposición y por el descontento de los ceutíes aspira a paliar con un discurso más contundente hacia las personas que deciden jugarse la vida en busca de un futuro.
“Estamos comprometidos a que hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España vuelva a Marruecos”, dijo el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en su visita a Ceuta esta semana. La frase sonó especialmente dura en el contexto actual de la ciudad autónoma, donde gran parte de las personas migrantes que permanecen desde el 30 de julio son solicitantes de asilo o menores de edad. O lo que es lo mismo, amparadas por la legalidad nacional e internacional para permanecer en España hasta que sus situaciones de acogida sean resueltas.
Pero no fue un desliz. También esta semana, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, dejó claro que la intención del Ejecutivo es que esos niños y niñas que han entrado solos en España sean devueltos a sus familias. “Estamos trabajando con el gobierno marroquí sobre una línea, sobre un principio de trabajo que es fundamental y es que podamos lograr que todos los menores que están en Ceuta puedan reagruparse con sus familias en Marruecos”, dijo Bolaños desde Almería.
Esa es, en realidad, la petición expresa lanzada también por el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, que asiste al desborde de su ciudad autónoma y a la incapacidad real de dar respuesta a la crisis fronteriza documentada más grave de la historia reciente. “Para nosotros la única salida es el retorno de todas las personas a Marruecos que llegaron con motivo de la invasión. Ninguna regularización, ningún asilo, ningún traslado a la península”.
El problema de esa respuesta a la crisis migratoria es que se topa con la ley. Hace unos días, en unas imágenes difundidas por la Cadena Ser, un niño de doce años suplicaba entre lágrimas a un soldado español de la legión que no lo devolviera a Marruecos. “¡A Marruecos, no! ¡A Marruecos, no!”, le imploraba en mitad del llanto mientras lo conducía de vuelta a la frontera. Un superior se acercó al soldado y lo corrigió. “Es menor y no está acompañado, no puede volver”. El Ministerio de Infancia asegura que ese menor ya está filiado y forma parte del sistema de acogida al que están obligados los países de llegada.
"No, Marruecos, no": las lágrimas de un niño de 12 años en Ceuta que suplicaba no ser devueltoInforma @NikoCastellano en @laventana https://t.co/5Y4MUxNjsA pic.twitter.com/50ERik8dh3— Cadena SER (@La_SER) August 3, 2026
Porque la legislación es clara y coincidente en todos sus ámbitos de aplicación. A nivel internacional, la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas consagra “el interés superior del menor” como norma primordial y obliga explícitamente a los Estados a proporcionar “protección especial” y asistencia alternativa a todo niño privado de su entorno familiar. En el Marco Jurídico de la Unión Europea se refuerza incluso esa protección, obligando a los Estados miembros a dar acogida inmediata tanto en las fronteras como dentro del territorio continental. Y en España la normativa interna asume por completo esas directrices internacionales y convierte la desatención de un menor en un delito de desamparo, según la Ley Orgánica de Extranjería, que en su Artículo 35 determina que el Estado, a través de las entidades públicas,