Desde los primeros años 80 del siglo pasado hasta 2026, el avión de combate F-15 Eagle ( Águila) ha sido el mayor símbolo de poderío aéreo y tecnológico de Estados Unidos. En 1970, la aparición del interceptor soviético MiG-25, capaz de alcanzar el triple de la velocidad del sonido y dotado de un enorme radar, conmocionó al Pentágono y a la OTAN, por lo que los mandos militares estadunidenses pidieron a la industria que desarrollara un avión de superioridad aérea capaz de enfrentarlo. De ese pedido surgió el Eagle, un gran bimotor ligeramente más lento, aunque mucho más ágil y avanzado, fabricado por la extinta McDonnell Douglas, que entró en servicio en 1976 y que desde entonces empezó a sustituir a los F-4 Phantom empleados en la Guerra de Vietnam. Originalmente, el Eagle (F-15A) era un caza monoplaza puro, con una baja carga alar y una elevada relación empuje-peso que le permitía hacer giros sin perder velocidad y ascender a 10 mil metros en sólo 60 segundos. Podía llevar cuatro misiles infrarrojos de corto alcance y otros cuatro de mediano alcance guiados por radar. Posteriormente se desarrolló una variante biplaza (F-15B) destinada al entrenamiento de pilotos. Durante la presidencia de Ronald Reagan se empezó a fabricar el F-15C, con radar y aviónica mejorados, y el F-15E Strike Eagle, un cazabombardero biplaza de altas prestaciones que tuvo su bautizo de fuego en la primera guerra contra Irak (1991).