Naomi Watts recoge su premio Donostia: “La situación en EEUU es complicada, pero tengo fe en que se resolverá”
elDiario.es · hace 2 h
La actriz presenta además su nuevo filme 'The Housewife', sobre el que afirma: "El odio está definitivamente en aumento, por eso esta película es tan importante" Jaime Lorente derriba prejuicios en un debut como director que reivindica cómo “la mujer rompe los patrones de violencia”
“Esta es la chica”. La frase se oía en Mulholland Drive (2001) cuando un personaje veía a través de una pantalla de cristal el casting que hacía Naomi Watts. De alguna forma esa sentencia, ese “Esta es la chica”, nos la dijo David Lynch a todo el mundo. Había descubierto a una actriz a la que, hasta aquel momento, Hollywood había dado la espalda. Lynch confiaba en ella para una obra maestra y ella aprovechó la oportunidad. Desde ese momento muchos otros cineastas, al verla, repitieron la frase: “Esta es la chica”.
Lo dijo Peter Jackson, que le confió la protagonista en su soñada King Kong; Alejandro González Iñárritu, para el que se desgarró en 21 gramos; y hasta nuestro Juan Antonio Bayona, que tuvo claro que ella encarnaba la mezcla de fuerza y fragilidad necesaria para protagonizar Lo imposible, por la que optaría al Oscar por segunda vez.
Ahora, el Festival de Cine de San Sebastián le ha dado a aquella chica que ya tiene 57 años el Premio Donostia a toda su carrera. Un premio por el que atendió a la prensa en una sala llena para escucharla. La actriz calificó este galardón como un “honor” y más en “este punto de su vida” tras décadas trabajando. Prometió seguir buscando papeles que aportaran cosas interesantes y explorara la psique humana para conocernos mejor, y reivindicó el poder del cine, un “medio poderoso”.
Preguntada por los periodistas, Watts confesó que empezó “tarde para los estándares de Hollywood”. Tenía 31 años. “Me dijeron que más vale que me fuera prisa porque todo se acababa a los 40 años. Y aquí estamos hoy; ya estoy rondando los sesenta. Estoy en la recta final de los cincuenta. Basta con mirar los premios Emmy de la semana pasada, donde hubo varias mujeres mayores de 50 años compitiendo en las categorías más importantes. Es alentador verlo. Creo de verdad que las cosas han cambiado. Las mujeres son consumidoras de cine y televisión; sus historias deben verse reflejadas. Todo el mundo necesita ver su propia historia reflejada. Por eso, esa narrativa tiene que cambiar, y agradezco poder contribuir a ese pequeño pero poderoso cambio”, contó sobre el edadismo que se resiste a abandonar Hollywood del todo.
Watts abordó todas las preguntas, también cuando se le preguntó por EEUU, el país donde vive desde hace años, cuando se mudó desde Australia, donde había comenzado su carrera como actriz. “Me mudé a EEUU con esperanzas y sueños, y ya los he superado con creces. Tengo hijos estadounidenses; y realmente amo a Estados Unidos, aunque la situación actual es complicada y, ciertamente, inquietante. Pero tengo fe en que, con el tiempo, las cosas se resolverán”, criticó de forma medida y sin mencionar a Trump en su dardo.
Para la actriz, el “odio está definitivamente en aumento” y “por eso esta película es tan impactante”. Lo es más que cuando leyó el guion, ya hace ocho años. Por eso le gusta pensar que cuando la gente la vea “generará conversación, suscitará debates y hará reflexionar mirando atrás hacia lo que ocurrió”. “No solo los hechos en sí, sino también cómo y por qué se llegó a aquel momento. Fue una época aterradora, y debemos hacer todo lo posible para evitar volver a esa situación”, añadió y subrayó el papel de las mujeres para “formar parte del cambio de esa narrativa”.
Por supuesto se le preguntó por David Lynch, su descubridor. Y recordó la “oportunidad increíble que fue poder trabajar con él”. Llevaba diez años intentando conseguir un papel en el cine y nadie se fijaba en ella. “Yo trabajaba donde podía, una actriz de guerrilla, por así decirlo, pero había sufrido muchos rechazos y escuchado muchos Noes. No transmitía buena energía en las salas donde hacía audiciones. Hizo falta alguien como David Lynch para ver más allá de las corazas que yo había creado. Me dio el papel de mi vida”, recordó emocionada.
Como bien dijo, “hay gente que pasa toda su carrera sin interpretar dos personajes tan diametralmente opuestos”. Ella lo hizo junto en una sola película. “Nunca olvidaré el tiempo que trabajé con él; además, pude repetir la experiencia más tarde en Twin Peaks. Estaré eternamente agradecida a David Lynch. Lo llevo en el corazón, para siempre. Mulholland Drive es una película que ha permanecido en la memoria colectiva de la gente durante décadas. Creo que realmente impulsó mi carrera, porque todos los grandes cineastas vieron la película y gracias a que él me dio ese papel increíble, tuve la suerte de trabajar con algunos de ellos. Sigue apareciendo hoy en día en las listas de las mejores películas, así que me siento muy, muy orgullosa y agradecida por haber vivido esa experiencia”.