Joan Busquets querella contra sus torturadores en cárcel franquista
elDiario.es · hace 4 h
El guerrillero catalán, que reclamó sin éxito un millón de euros al Estado por sus 20 años de cárcel, denuncia ahora a los responsables de la prisión de San Miguel de los ReyesHEMEROTECA - Joan Busquets, guerrillero antifranquista: "La libertad es una lucha continua"
Joan Busquets, el maqui apodado como El Senzill, que pasó 20 años encarcelado durante el franquismo, se ha querellado contra sus torturadores. A sus 98 años, este ex guerrillero ha viajado en coche a Barcelona desde su residencia en Normandía, Francia, para anunciar con esta denuncia que continúa su lucha en defensa de la memoria histórica.
“Hay que actuar, y seguir al pie del cañón contra las injusticias”, expresaba Busquets, uno de los últimos maquis que quedan con vida, en una charla por teléfono con elDiario.es este miércoles. En su denuncia, acusa a siete de los funcionarios del Penal San Miguel de los Reyes, en Valencia, de delitos de lesa humanidad y lesiones empleando tortura.
Además de su querella, Busquets, que protagoniza el documental Joan Busquets, l’últim maqui, ya inició en 2024 una reclamación económica contra el Estado por los daños sufridos durante su encarcelamiento. Su solicitud, de un millón de euros, fue rechazada, puesto que la Ley de Memoria Democrática de 2022 no prevé indemnizaciones. Pero ahora han reabierto el procedimiento con nueva documentación.
Tanto en la reclamación como en la querella, presentada el pasado julio en la sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Valencia número 20, Busquets va de la mano de la CGT. Uno de los responsables del sindicato en la comarca del Berguedà, Pep Cara, es quien suele subir en coche hasta Normandía para conducirle a Barcelona.
Torturas y negligencia médica
Nacido en Barcelona en 1928, Busquets llegó a la edad adulta como militante de la CNT en la posguerra más dura. Tras exiliarse un tiempo a Francia, regresó a España como guerrillero del grupo de Marcelí Massana. A los 20 años, cayó detenido tras un golpe con explosivos para derribar una cincuentena de torres alta tensión en Terrassa.
Lo condenaron a muerte, aunque le conmutaron la pena a 30 años de cárcel, que luego serían 20. De ellos, 15 los pasó en San Miguel de los Reyes, donde sufrió enfermedades y malos tratos. En concreto, tras un intento de fuga en el que se rompió el fémur, le dejaron tirado en una celda de castigo donde estuvo a punto de morir. “La pierna me supuró durante 50 años por culpa de ello”, recuerda Busquets, al que dieron la invalidez una vez ya en Francia precisamente debido a esa dolencia.
En la querella responsabiliza de esa negligencia a varios trabajadores del Penal valenciano. De entrada, a sus dos directores, Fernando Arnao García y Agustín Gómez Escolástica, pero también a funcionarios de los que recuerda el nombre completo o solamente el apodo: Armando Zapata, Carmelo, Carlos Caballé (el médico de la prisión), Señor Ramos (el oficial que le denegó asistencia médica), Elisardo El Sonriente, Señor Pereira, o Tejerío El sheriff.
“La represión y la violencia fueron pilares fundamentales de la estrategia de los golpistas, tanto para asegurar el triunfo del propio golpe como para el sustento del régimen que se impuso como consecuencia de aquél”, sostiene la querella. El texto argumenta que el Derecho Internacional Humanitario, que se aplica en España, considera imprescriptibles y no amnistiables los crímenes de lesa humanidad y de tortura.
Pero el camino judicial que le espera a Busquets no parece dar pie al optimismo. Hasta ahora, las decenas de denuncias presentadas para investigar crímenes del franquismo han sido arhivadas en los juzgados. El Tribunal Constitucional lo avaló al considerar que la prescripción, la ley de Amnistía del 1977 o la inexistencia del delito de lesa humanidad durante el franquismo impiden abrir causas penales.
De esta forma fueron tumbados casos como las torturas en Via Laietana de Barcelona, las que sufrió Julio Pacheco (que señalaba, entre otros, al comisario Villarejo), o los presos republicanos que hicieron trabajos forzados en Navarra. Nada de esto echa para atrás a Busquets, El Senzill: “Mientras no nos reconozcan, a los maquis, yo seguiré luchando”.