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¡Ayuda, mi sofá me está matando! Los químicos tóxicos que se esconden en tu hogar y cómo evitarlos

elDiario.es · hace 10 h
Desde colchones hasta muebles, recipientes y cacerolas, los científicos ofrecen consejos para desintoxicar tu casaDel radón al agua mineral: un experto en seguridad nuclear indica la radiación a la que nos exponemos en el día a día
Calentamiento y combustión
El problema: Cada vez que quemamos algo dentro de casa, contaminamos el aire en el interior del hogar, ya sea cocinando con gas, friendo carne, encendiendo una estufa de leña, una chimenea, un cigarrillo o incienso, o incluso quemando una tostada. “Pasamos entre el 80 % y el 90 % de nuestro tiempo en interiores”, afirma el profesor Francis Pope, catedrático de ciencias atmosféricas de la Universidad de Birmingham. “Y existe la posibilidad de que haya concentraciones bastante altas de contaminación en interiores. Esto afecta a los sistemas respiratorio y cardiovascular. Algunos componentes son cancerígenos y cada vez hay más pruebas de que la contaminación del aire afecta a la cognición. A largo plazo, se desarrollan enfermedades terribles como la demencia y el Alzheimer. Sin embargo, exposiciones relativamente cortas a la contaminación del aire también están relacionadas con aspectos como el rendimiento académico, la productividad laboral y el bienestar mental general”.

Cocinar con gas es otra fuente importante de contaminación, afirma el profesor Frank Kelly, titular de la cátedra Humphrey Battcock de salud comunitaria y políticas en el Imperial College de Londres. “Produce dióxido de nitrógeno, un irritante respiratorio que tiene consecuencias a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares y demencia, problemas durante el embarazo e incluso se ha relacionado con el desarrollo del asma, así como partículas diminutas, conocidas como PM2.5”. Estas miden menos de 2,5 micras de diámetro, es decir, son lo suficientemente pequeñas como para llegar al cerebro.

“Nuestra nariz y garganta son muy eficaces para bloquear las partículas más grandes, pero estas pequeñas pueden llegar hasta los pulmones”, explica Nicola Carslaw, profesora de química especializada en aire en interiores en la Universidad de York, en Reino Unido.

La solución: Para la mayoría de nosotros, el impacto de todos los tipos de contaminación interior se puede mitigar abriendo las ventanas siempre que sea posible, a menos que vivamos en una calle con mucha polución. También es importante quemar lo menos posible en interiores, encender el extractor al cocinar y limpiar o reemplazar los filtros con regularidad. La mayoría de las aspiradoras liberan partículas PM2.5 y partículas más grandes, PM10, al aire. Los muebles equipados con filtro HEPA no deberían dejarlas pasar.
Sofás, colchones, alfombras y cortinas
El problema: Las estrictas normas de seguridad contra incendios del Reino Unido hacen que nuestros muebles y textiles para el hogar contengan más retardantes de llama que en cualquier otro lugar del mundo. Nuestras cortinas, cojines, colchones, ropa de cama y materiales de construcción están repletos de sustancias químicas tóxicas desde la década de 1980, a pesar de que pueden ser cancerígenas, aumentar el riesgo de padecer enfermedades como diabetes, colesterol alto y obesidad, y dañar los riñones, el hígado, los ojos y el sistema inmunitario, entre otros peligros para la salud.

“No hay pruebas de que estas normativas obsoletas hayan salvado más vidas en el Reino Unido y estas sustancias químicas pueden incluso aumentar la toxicidad del humo mientras arde el fuego. Los bomberos están desarrollando cáncer por su exposición a ellas”, afirma la doctora Joanna Cloy, directora del proyecto sobre retardantes de llama de Fidra, una organización benéfica escocesa que lucha contra la contaminación.





Cada vez hay más pruebas de los efectos en la salud que podrían causar los retardantes de llama, desde trastornos endocrinos hasta la disminución de nuestro coeficiente intelectual



“Cada vez hay más pruebas de los efectos en la salud que podrían causar los retardantes de llama, desde trastornos endocrinos hasta la disminución de nuestro coeficiente intelectual”, afirma la profesora Miriam L. Diamond de la Universidad de Toronto, cuyo laboratorio investiga los contaminantes químicos. Diamond considera que el aumento de los trastornos del neurodesarrollo en niños podría estar relacionado con la exposición a sustancias químicas como los retardantes de llama, especialmente en la ropa de cama. Su laboratorio analizó colchones y entornos de descanso infantiles.
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