La agenda de la ultraderecha internacional secuestra la política española
elDiario.es · hace 15 h
Prioridad nacional, desregulación, no nacidos, fraude electoral... los grandes temas que las extremas derechas despliegan en todo el mundo se han convertido en el centro del debate nacional, jaleados por los pactos entre PP y Vox y las propuestas legislativas de Isabel Díaz AyusoVox impone sus líneas maestras en su regreso a los gobiernos con el PP
“Que toda la crítica de los acuerdos con Vox sea ordenar el acceso a las ayudas conforme al arraigo me deja muy tranquilo”, aseguró Alberto Núñez Feijóo sobre los pactos de Gobierno en Castilla y León, Extremadura, Aragón y Andalucía, a los que se sumó el de presupuestos en la Comunitat Valenciana. En todos ellos se consagra la 'prioridad nacional', un concepto que los de Santiago Abascal han logrado instalar como eje del debate político español y que han relanzado con la crisis de Ceuta.
Pero la prioridad nacional no es una ocurrencia de Vox: forma parte de la agenda de la ultraderecha internacional desde hace décadas, como otras de las cuestiones sobre las que giran la mayoría de las argumentaciones en el Parlamento, las declaraciones públicas, las opiniones vertidas en los medios de comunicación.
Desde la consideración del no nacido en la Comunidad de Madrid a la desregulación convertida en cartera de Gobierno en Extremadura, e incluso las insinuaciones preventivas de fraude electoral por parte de la oposición, la política local importa fórmulas de éxito ultra de Francia, Estados Unidos, Hungría o Argentina, en una especie de carrusel que, alimentado por la polémica, no hace más que girar sobre sí mismo y dejar fuera cualquier otro asunto.
“Si las palabras de la extrema derecha dominan el debate es también porque los contra-relatos democráticos son débiles, defensivos y, a menudo, meramente reactivos”, analiza el historiador y especialista en extrema derecha Steven Forti. La alianza –no solo política sino también discursiva– del Partido Popular con Vox y la incapacidad de la izquierda de sostener su propia agenda frente a la necesidad de reaccionar ante el extremismo, solo suma en la cuenta de la propia ultraderecha.
La prioridad nacional de Le Pen
En 1985, el Frente Nacional proponía separar los servicios sociales entre franceses y extranjeros. Jean-Marie Le Pen le ponía proyecto político al término “preferencia nacional” acuñado por Jean-Yves Le Gallou ese mismo año en un libro. El propio Le Pen publicó Los franceses primero (Les français d'abord), en el que abordaba la prevalencia de los ciudadanos de origen frente a los inmigrantes como respuesta a una supuesta “amenaza existencial” de la identidad francesa.
Tiempo después, su hija Marine impulsó una gran limpieza de la retórica racista más flagrante del partido para aumentar sus posibilidades electorales. Ni el propio Jean-Marie sobrevivió a la operación, pero sí lo hizo, curiosamente, la preferencia nacional, rebautizada prioridad nacional.
El Frente Nacional –ahora Agrupación Nacional– ha mantenido la prioridad nacional entre los pilares de su programa, y de cara a los comicios de 2027 la aborda no solo como un debate identitario, sino como una urgencia económica para “devolver su dinero a los franceses” en detrimento del gasto social destinado a la población extranjera. “No es más que primar el arraigo de las personas a la hora de acceder a los servicios públicos. Eso es lo que han hecho muchos gobiernos a lo largo de los años”, ha remachado esta semana el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado. No es el caso de Francia, mal que le pese a Marine Le Pen. Sí hay ejemplos de endurecimiento de los requisitos para migrantes –no de prioridad como tal– en países como Hungría y Polonia o en la Italia de Giorgia Meloni.
Un paso más: remigración
El padre de la prioridad nacional, Le Gallou –que acabó recalando en la formación ultra Reconquista de Éric Zemmour–, ha publicado recientemente un libro que marca el siguiente escalón en la lógica de la Teoría del Gran Reemplazo –la idea de que hay un plan para sustituir a la población local europea por migrantes–. Remigración. Por la Europa de nuestros hijos propone la deportación masiva de población extranjera (o de otro origen étnico) para preservar la identidad europea.
La remigración es uno de los caballos de batalla de Vox. Aunque en estas negociaciones autonómicas se ha limitado a imponer la prioridad nacional, hace un año ya proponía la expulsión de España de ocho millones de personas de origen migrante.
Este mes de mayo, en el encuentro supremacista Resum26, en Oporto, la portavoz de Vox sobre Emergencia Demográfica y Políticas Sociales, Rocío de Meer, explicó los criterios con los que se deberían hacer esas deportaciones masivas: inmigrantes ilegales, quienes cometan un delito o quienes “hacen uso de los servicios sociales” porque “están colapsados”. Hace una semana, en una concentración ante la embajada de Marruec